
When you try your best, but you don’t succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can’t sleep
Stuck in reverse
And the tears come streaming down your face
When you lose something you can’t replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?

CHAPTER – LOSING YOUR MEMORY
El teléfono que sonó ante el llamado de Sanders estaba muy lejos de donde ella se encontraba.
Iris Drack, sentada en una mesa de una cafetería de una gasolinera que había junto a la ruta, estaba tomando un café doble mientras comía unos tostados. Frente a ella, se encontraba Riley Stevens, quien no se había negado al café en cuanto Iris lo propuso
para no dormirse. A quien no tenía a la vista era a Alexander Landon, aunque Iris intentaba con todas sus fuerzas no preocuparse tanto por él, pues tratarlo como a un niño no iba a ayudar en la situación extraña en la que ella sentía que se habían visto inmersos.
-It’s Zane –dijo a Riley la rubia, frunciendo el ceño y tragando rápido antes de atender el teléfono-. How do you know we are not working? We stopped to drink some coffee, but we will move our butts as soon as we finish this, bitch, we promise –comentó la rubia, sin dejarle tiempo a Sanders a responder.
Sonrió de medio lado, y esperó respuesta, poniendo en altavoz el teléfono, aunque bajito, para que sólo Riley pudiera oírlo y no el cantinero. Aunque… bueno, ese mesero estaba más durmiéndose que otra cosa; era tarde al fin y al cabo.
Riley tenía las cejas enarcadas, aunque al ver la sonrisa en los labios de su amiga se le contagió a ella, y acabó torciendo los labios para formar otra, acercándose el café a ellos.
-What’s up Zane? You’re finally admiting you wanted us away to do some secret important stuff?
Al otro lado del teléfono, Zane veía a Clermont despertar y temblándole los labios otra vez apretó el teléfono. No sabía si lo que le dolía era la herida de la bala, o qué, pero era un dolor difícil de soportar. Estaba colapsando, y cuando colapsaba, nada podía ir bien.
-Listen to me -dijo con una voz rota que no pudo disimular, aunque hubiese querido intentarlo -I.. Something happened. I need your help, and I need you to be safe so come here right now. There’s someone out there who may wanna hurt you leave the car behind and use Riley’s wings to get into the basement now -hizo una pausa -I got robert back. He’s with me.
Los ojos de Riley se abrieron más, como dos platos y dejó la taza de café sobre la mesa inmediatamente. Cuando lo procesó, buscó la mirada de Iris.
Los ojos azules de la rubia estaban clavados en el teléfono que tenía en su mano, que de un momento a otro comenzó a temblar de manera visible; eso era lo único que dejaba en claro que ella seguía viva, y no que se había quedado petrificada o algo por el estilo.
¿Qué acababa de decir Zane? ¿Qué Robert…? Buscó la mirada de Riley, y se le hubiera
caído el teléfono de la mano si no hubiera sido porque lo sostuvo con fuerza, y recordó todo lo que había profesado en voz alta sobre seguir adelante, y dejar de llorar por todo; tenía que parar de ser una nenaza.
Balbuceó algo antes de finalmente hablar.
-We’ll be there –fue lo único que dijo antes de cortar la comunicación.
Cualquier cosa que tuvieran para decirse, lo harían en privado, no con un teléfono de por medio, así que miró a Riley y como el tiempo apremiaba, se incorporó, abandonó el lugar no sin antes dejar un billete sobre la mesa, y salió en busca de Alexander. Tenían que mover el culo, y aunque quería ponerse feliz porque acababa de oír que Robert
estaba de vuelta, la voz cansada, agotada de Zane, no se le iba de la cabeza. ¿Qué había pasado? Jamás había oído a Sanders así.
-¡Alex! –llamó la rubia, dirigiéndose hacia el coche que estaba estacionado cerca del bar, donde buscó su bolsa de viaje, y la de Riley.
Estuvo de vuelta en la puerta antes de que pudieran extrañarla.
Cuando Riley salió del bar y se encontró con que Johanna ya volvía con las bolsas le arrebató la que le pertenecía sin ser hostil, sino un simple gesto cotidiano y se la llevo al hombro.
-What the hell? -soltó, porque tenía que hacerlo.
Desde luego, cuando pararon a tomar café y reponerse a pocas horas de llegar a Baltimore no esperaba que la llamada de Zane las interrumpiera. Ni que Robert estuviese vivo. Ni que la voz de Zane adivinase que no había pasado nada bueno.
Alexander se acercaba a ellas por la derecha, viniendo de la zona de los baños públicos y tenía el ceño fruncido.
-What’s going on? Why do we take our bags? -pero y aunque confundido, él tomó la suya.
-Zane phoned -explicó la joven Stevens -She’s in trouble. We gotta get there now.
Lejos de allí, Zane dejaba caer el teléfono a su lado. Apoyó la cabeza en la superficie de la mesilla de luz, enfocando los ojos hacia Robert Clermont. Probablemente ese chico iba a preguntarle todo lo que ella no podría responder, o no querría. O quizá estaba tan jodida en aquél momento que hasta pudiese leerle el pensamiento. ¿Qué mas daba? Daba igual.
En efecto, el joven Clermont abrió los ojos de repente, y su respiración se volvió alborotada; evidentemente no acababa de despertar de un sueño muy placentero.
Lo primero que vio fue a la inmortal, Zane Sanders, y se hubiera sentido a salvo de no ser porque percibió su angustia, su dolor, su miedo. Quizás no era capaz de leer hilos de
pensamientos enteros con ella, pero sí podía captar la idea; y en ese caso la idea no era buena en lo absoluto.
-Are you…? –inquirió cuando la vio herida. Se incorporó de la cama como pudo. La cabeza le daba vueltas, pero no le hizo caso, pues se dedicó a analizar el estado de Zane.
Faltaba Iris y Riley, aunque percibió algo en los pensamientos y sentir de Sanders que le
indicó que ellas estaban bien, y que estaban en camino, así que dejó eso de lado.
-Tell me what to do –urgió a Sanders. Algún hechizo, un conjuro que pudiera ayudarla a sanar.
Aunque sus dolores no eran físicos, podía leerlo no sólo en sus pensamientos, sino en su rostro congestionado. ¿Y él? Él estaba vivo… Tuvo que concentrar todas sus fuerzas en sacarle a Sanders todo lo que encerrara esa cabecita suya; cualquier información sería de ayuda, pues se sentía completamente desnudo.
Zane negó con la cabeza. No había nada que él pudiese hacer por ella. Sonrió. El chico era una monada, debía admitirlo. Y no había ni una gota de maldad en él, era la clase de persona que no merecía morir a manos de un dios obsesionado con el orden. Parte de ella quería arrepentirse por lo que había hecho, pues las consecuencias aún estaban partiéndole el alma; pero otra parte sabía que había hecho lo correcto. Ella no sería ella si no nadase contracorriente.
-You know I tried to save you right? -preguntó, tragando saliva -You know I would have saved you if I could. It happened so fast…
La puerta del sótano se abrió. Riley no pudo aterrizar en él, porque había protección mágica que la repelía, pero si pudo hacerlo frente a la puerta; y llegaba acompañada de Iris Drack y Alexander Landon.
La joven Stevens bajó las escaleras rápidamente y se deshizo de su bolsa, lanzándola al sofá cuando vio a Zane en el suelo. Pero es que también vio a Robert, y eso hizo que se detuviera.
Así que era cierto; Robert estaba vivo.
-Holy christ…
Robb había dejado una mano en el hombro de Sanders, haciéndole saber de esa forma que él sí lo sabía, claro que lo sabía; había estado ahí, lo había visto, y ahora que se despertaba era capaz de percibir cómo ella había luchado contra todo para traerlo de vuelta. ¿Por qué? No sólo porque era lo correcto, no. El verdadero motivo por el cual lo
había ido a buscar de entre los muertos tenía cabello rubio, castaño en ocasiones, ojos azules, un humor de perros, un pensamiento mayormente asesino, y acababa de ingresar al sótano detrás de Riley Stevens.
El corazón al joven le dio un vuelco, y supo que a ella también.
-Oh my… -fue lo único que pudo articular Johanna Darson, quien estaba plantada en el piso observando a Robert junto a una herida, destrozada Zane Sanders.
Algo dentro suyo le dijo que no era el momento para un reencuentro, sino para prestarle atención a Zane y saber qué demonios ocurría; pero no pudo evitarlo, y simplemente dio el primer paso, y luego el segundo, y cuando se dio cuenta estaba casi corriendo para
encontrarse con Robert, extendiendo los brazos y atrapándolo con ellos cuando le tuvo cerca.
Lo apretó con fuerza, como si se tratara de un oso de peluche, y ese pensamiento les hizo reír a ambos por lo bajo; aunque no duró mucho, pues Johanna se separó de él, le miró a los ojos, llevó ambas manos a sus mejillas para cerciorarse de que fuera real, y le
sonrió, diciendo mucho en una simple mirada.
Pero no tenían tiempo que perder, así que se separó de Robert, se giró sobre sí misma, agachándose frente a Sanders, y clavó sus ojos en los de ella.
-Who do we have to kill? –preguntó lejos de estar bromeando, muy en serio.
Riley Stevens sonrió al joven Robert, y después de revolverle a este el pelo para hacerle saber de que se alegraba que estuviese allí nuevamente con ellos, volvió su vista hacia Sanders también, de rodillas a la derecha de Iris; y no le gustó lo que vio.
-Why aren’t you healing? -preguntó apresuradamente.
Por qué. Esa era una buena pregunta. Y una demasiado complicada de contestar. Así que Zane negó levemente y cerró momentáneamente los ojos.
-Hermes took Thunder. He has my son…
Alexander Landon escuchaba aquella conversación y observaba en silencio todo lo que sucedía, pero tenía su atención puesta en estudiar el sótano. Casi como si estuviese buscando a quién le había hecho semejante daño a su amiga; y debía de ser alguien tremendamente fuerte y de gran poder, pues herir a Zane no era fácil.
El ceño de Iris Drack estaba fruncido a más no poder. No era mucha información, en realidad esperaba más información que esa, pero visto y considerando que Zane no iba a abrir mucho la boca, se apresuró a sacar sus propias conclusiones. Si no estaba sanando no era porque no pudiera; bien podría haberse convertido en una mortal de nuevo,
aunque no le parecía que fuera eso, no… Estaba rota, se le veía en los ojos, se oía cuando hablaba, estaba a la vista de todos.
-Why? –inquirió la rubia con cautela-. Why would he take a boy? Other than he’s an ass, and a bad…
-Because she brought me back –la interrumpió Robert, clavando sus ojos en Zane, aunque ella no lo miraba a él eso no significaba que algo dentro del joven Clermont no estuviera destrozándose. ¿Él a cambio de un bebé?
Johanna lo miró, y negó con la cabeza, como si estuviera adivinando lo que pensaba,
como si, de repente, ella fuera la que podía leer los pensamientos de las personas.
-No –ordenó la rubia, tajante y dura como sus ojos, fijos en los oscuros de él-. There must be a way –buscó a Zane con la mirada. Tenía que haber una forma-. Zane? –se mordió la lengua para no implorar, pero quería hacerlo.
Ella siempre tenía las respuestas, ¿cómo podía ser que no tuviera una ahora?
Acababan de darle a Robert, no podían simplemente quitárselo. Y lo conocía, él no iba a vivir a costa de nadie, y mucho menos de un bebé inocente, del hijo de alguien como Zane Sanders.
Pero antes de que Johanna pudiera pensar en decir o hacer algo más, Robert ya había comenzado a caminar hacia la puerta que llevaba a las escaleras, fuera del sótano, de donde había visto que habían venido los tres recién llegados.
-No, no, no –la rubia se incorporó, dispuesta a seguirle, y a detenerle de la manera que fuera necesaria-. I will knock you out –advirtió.
Robert rió por lo bajo.
-You’ll try.
-No -susurró Zane, cerrando los ojos y negando con la cabeza. Eso si que no.
¿Pensaba simplemente cambiarse por su hijo? ¿Es que allí todo el mundo estaba loco? No. No había perdido a Philipp, ni había perdido a su hijo, ni había pasado cinco malditos años siendo torturada en el purgatorio como el juguete de un guardián obsesionado con ella para nada.
-You don’t take a step more Clermont -avisó -Iris.. is right. There has to be another way and that’s why I called you. I need your help… What I don’t need is you geting in trouble again and me having to solve it. You understand? -se ayudó del brazo de Riley para levantarse, incluso aunque la mencionada estuviese haciendo lo posible para que no lo hiciese -I want my son back and I will tare myself apart if that’s what I have to do to get him. But you’re not giving yourself up. I spent five years in purgatory to get your soul back, and faced that bastard for you… You’re not gonna throw that away because you feel guilty. This is what he wants -habló con rabia -This is what he expects us to do and that’s exactly what we’re not going to do.
Riley miraba con desconcierto a Zane. ¿Purgatorio? ¿De qué estaba hablando? Tragó saliva.
-She’s right -opinó -What is done, is has been done already and we should go on together.
¿Purgatorio? Preguntar cómo sería en vano; seguramente se debía a las líneas temprales, o algún tema de esos.
Johanna frunció el ceño, aunque Robert se había detenido, tal como se lo había dicho Sanders. Ahora se giraba sobre sí mismo, para volverse hacia el resto.
Hubo una pausa, un silencio molesto que no parecía querer terminar jamás. Iris, como siempre, estaba muy inmersa en sus pensamientos, intentando ver cómo iban a salir del lío en el que se habían metido; pero es que era terrible, cada vez que intentaban salirse de una, se metían en otra más grande. ¿Es que no se acababa nunca?
-We can go find your fiancé –habló Robert, mirando a Zane; mientras más débil estaba, más fácil era leer sus pensamientos. De repente, Sanders era un libro abierto, con recuerdos por todos lados-. Johanna and I, we are from the same place he is, we could definitely talk him out somehow.
La aludida, cruzada de brazos, alzó una ceja por sobre la otra y miró a Robert.
-If you get out of here, you can get killed by… -miró a Zane. Ni siquiera sabía quién era quien quería muerto a Robert.
-What am I supposed to do? Stay here and do nothing? –ironizó Clermont. Johanna se lo pensó, por lo que Robert rodó los ojos-. Don’t you even think about it.
La rubia frunció el ceño, fulminó con la mirada a Clermont y se volvió a Sanders.
-We can do that… But what happened to him anyway? –preguntó sin mucho tacto. Johanna Darson no tenía tacto.
Zane Sanders, al escuchar aquella pregunta bajó la mirada salvándose de cualquiera que estuviese puesta en ella, que eran en ese momento, todas las miradas de todos los presentes.
Miró el anillo en su dedo al entornar sus ojos.
I found you, you are my girl, and I have no plans of letting you go so… I know we are at war, and this world is the scariest of them all, but I know I won’t mind any of that as long as you are with me. I want you to be with me, everyday, forever, or at least until I get old as shit. I love you with all my heart, that you must know. Would you make me the honor of becoming my wife?
Philipp podría haberla olvidado a ella, pero ella no le había olvidado a él. Sus palabras volvieron a su cabeza como un eco que podría haberle despertado felicidad, pero solo volvió a romperla. Y no parecía poder parar el proceso, porque seguía, y seguía rompiéndola.
-He came… Here -empezó a decir, con los ojos empañados -With Thunder. And… He asked me to marry him. And I said yes.
Riley abrió grande los ojos y esbozó una sonrisa que fue ampliándose.
-What? Seriously? That’s great… That’s—
-Then Hermes showed up and erased his memories. He doesn’t remember me anymore.
La joven Stevens borró esa sonrisa.
-That’s… not that great.
Johanna apretó la mandíbula de repente; ver los ojos de Zane Sanders empañados de esa forma, oír su voz quebrarse y sentir su pena a través de sus palabras era tan doloroso como todas las cosas que había tenido que vivir hasta ese momento, todas las pérdidas. Sentía la pérdida de Zane como si fuera suya; porque, sí, quizás no habían matado a Philipp, pero eso no significaba que no tuviera el mismo efecto, ¿no? Se lo habían quitado, tan simple como eso.
Se le encogió el corazón, y recordó que no mucho tiempo atrás a ella le habían quitado a alguien también; a alguien a quien quería con todo su ser desde que tenía memoria. Estiró su mano, y tomó la de Robert, entrelazando sus dedos por un instante, queriendo
que lo supiera, aunque ella no fuera a decirlo porque no era el momento.
Lo quería; lo quería tanto. Él debía saberlo, tenía que saberlo porque no sabía cuánto tiempo tendrían, ya el mundo les había mostrado qué tan fácil era perder a los que querías; sólo bastaba con abrir y cerrar los ojos y listo, se habían ido.
Robert apretó los dedos de Johanna con cuidado, pero determinación; y ella lo supo también. Que la quería tanto como ella a él.
La rubia terminó soltando a Robert, y se encaminó hacia su amiga, la que estaba más destrozada de las dos, para abrazarla con cuidado, aunque no por eso con menos cariño. No podía verla llorar y no abrazarla; era un crimen. Cuando alguien lloraba, había que abrazarlo, o al menos así era en el mundo de Iris Drack.
-It will be okay, Zane –susurró contra su oído, dejando un beso en su cuello y su mano en la espalda de ella ascendía y descendía para darle ánimos, intentando que se pusiera mejor-. We can do this. It’s us, remember? –se separó de ella, aunque sólo un poco, para verla a los ojos. Miró a Riley de reojo un instante, y se volvió a Zane-. Riley has died like a thousand times –sonrió-, and you just brought Robb back; and we were in the middle of the Atlantic when you found us, remember? I thought nobody will rescue us, but you did, you saved us… because that’s what you do: you save us all. And, well, we have done some seriously fucked up shit, haven’t we? –limpió el rostro de Zane de los cabellos que caían sobre éste, y la tomó de las manos-. We can do this. We will get Thunder back, and Philipp will remember you, you’ll wear white, and he’ll definitely will marry your hot ass, okay? –sonrió de medio lado-. It’s a fucking God, nothing more than that –intentó bromear.
Sí, Hermes le sonaba. Había estudiado de mitología griega también. Prepararse para viajar de dimensión a otra no había sido tan fácil.
Zane Sanders estaba dispuesta a asentir a Iris, dispuesta a creer en lo que le decía, y dispuesta quizá incluso a levantarse metafóricamente hablando y volver a dar pelea, mientras Alexander seguía guardando en su retina la imagen de ese chico sosteniendo la mano de Iris con fuerza, una fuerza abrazada por el cariño.
Sonrió con tristeza; bien, eso explicaba mucho.
It’s a fucking god, nothing more than that. Zane repitió aquellas palabras en su cabeza, porque habían despertado cierta idea, o mas bien encendido su bombilla, esa que se había apagado cuando Philipp le disparó, y estallado cuando supo que Thunder también se había ido.
Solo era un Dios. Sonrió.
-Listen to me -soltó de repente, tomando por las mejillas a Iris -I trust you with my life. You know that? All of you -giró la cabeza para ver a Riley -And I’ve made so many mistakes now and then. So many. But I regret none of the things I’ve done for you girls. And for you -miró a Alexander, y finalmente a Robert -Not even for you -sonrió algo más -But this is my mess, and I see it clear now. Nobody asked me to save Riles. Nobody asked me to save Robert, or you, or any of you. Nobody ever did.. It was all because I didn’t wann be alone. And I know someday, you won’t be here. Time will stand strong and victorious and you all will be gone. I thought I was saving you, solving your problems, I thought I was doing the right thing.. But I see now, I was wrong. I was only digging your grave before your time. ‘Cause I know, deep inside, I am a childish bitch who’s just afraid of spending the rest of her long, long life with no one by her side. No one to hold, no one to take all of my shit. There’s someone out there looking for me, and he wants something I’ve got so bad he won’t mind to hurt you in his way to get it. Don’t take it the wrong way, I love you all, and I’m so glad I met you. And so glad I helped you to keep your worlds together and find a reason to keep going through hell. But this has to end. I gotta stop being afraid -frunció los labios y suspiró profundamente, como si eso fuese a ayudar a contener sus lágrimas -You’re a warrior, Iris. You deserve this second chance and so does Robert, and so does Riles and so you all do. Don’t you ever let it go to waste. No matter how hard they beat you. You just gotta beat harder. Everything you’ve lost isn’t much worth it than everything you still have. So keep it, and don’t ever let go -giró la cabeza para ver a Riles, aunque no soltó las mejillas de Iris -I’m gonna come back some day, and when that moment comes to happen I want you to tell me you took care of her and you let her take care of you. And that you took care of my son -asintió -That you helped his father get his memories back and he had not just one mother, but three. And you better make sure he watch every damn disney movie we know so far. And hell, if my daughter shows up asking for me you tell her I’m out there, somewhere, and that she will have to wait until the last damn star falls from the sky to set all those duques from hell free.
Soltó las mejillas de Iris y formó una “o” con sus labios, soltando el aire que contenían sus pulmones.
-This ain’t goodbye. Just take it like a see you later.
Y se desvaneció. Sin más. En un abrir y cerrar de ojos, Zane Sanders desapareció. Y Riley dio un paso al frente como si pretendiese atraparla en el vuelo, o interrumpir que se marchase, porque primero, no sabía a qué diablos había venido todo eso ni qué demonios planeaba hacer, pero no había sonado bien.
Johanna se quedó idiota, inmóvil frente al lugar donde acababa de ver desaparecer a Zane. Extendió una mano, y luego la otra, como queriendo encontrar alguna otra cosa que no fuera aire, pero claro que no encontró nada. Inspiró profundamente por la boca, intentando serenarse, asimilando lo que acababa de oír. ¿Acababa de despedirse? Miró a Riley de manera inquisitiva, con las cejas alzadas y los ojos que denotaban su confusión, y su conmoción.
-Oh, fuck… -soltó sin más. Giró la cabeza, buscando a Zane, rogando encontrarse con ella en algún momento, pero no lo hizo, así que, en lugar de eso, fijó sus ojos en Alex. ¿Y ahora qué mierda hacían? Se volvió a Riley. Sus manos empezaron a temblar, de nuevo.
-Is she…?
-Yes -contestó Robert. Johanna apretó la mandíbula con fuerza-. She’s gonna see Hermes.
Aunque no había que ser un lector de mentes para saber eso, ¿no? Era obvio. Acababa de despedirse, iba a hacer un intercambio, ella por Thunder, seguramente.
Las rodillas de Iris cedieron, y terminó en el suelo, acomodándose como pudo para sentarse. Se sintió vacía, incluso aunque tenía consigo a tres de las personas que más quería en el mundo… Había algo que faltaba.
Efectivamente, ella por Thunder. ¿Por qué? Sencillo. Clermont no había tenido culpa de que Hermes le matara, ni de que Zane le devolviese. Philipp no había tenido la culpa de que su prometida estuviese molestando a un dios con sus idas y venidas entre dimensiones, con su complejo de heroe y su necesidad de tener alguien a su lado, y de no dejar que ese alguien perdiese a nadie. Y, desde luego, Thunder no tenía la culpa de que su madre fuese quién era, y su hijo no iba a pasar un solo minuto más en manos de un desconocido, pagando la condena que no debía cumplir nadie más que ella.
Así que, en aquél campo dejado de la mano de dios, en alguna zona de Colorado, Zane Sanders miraba su anillo de compromiso y recopilaba en su mente todo lo que había amado y todo lo que siempre amaría. A todos a los que no alcanzaría a decir adiós, y a todos a los que desearía quedarse un día más para ver como caían en su propia oscuridad. La primera gota de la lluvia que estaba a punto de desatarse cayó en su mano, y cuando alzó la mirada vino el gran monzón. El repentino chaparrón. La tormenta.
-I know you can hear me. So come down here and give me back what you took from me. You win. We’re making a deal -no alzó la voz excesivamente, pero si lo suficiente para que ningún trueno o relámpago distorsionase las palabras que decía.
Hubo un rayo que zurcó el cielo prácticamente de lado a lado, convirtiendo la noche en día por un instante, y cuando la punta del az de luz tocó el suelo en algún lado, apareció el ensordecedor trueno junto a Hermes, quien de pie detrás de Zane Sanders observaba triunfante a la inmortal con una sonrisa apenas visible, pero que iba de lado a lado. A un traje negro se le había agregado el sobretodo del mismo color, aunque no había forma de escaparse de la lluvia. La tormenta y los truenos no eran ni más ni menos que su padre, saludándolo desde donde estuviese, admitiendo que había jugado bien.
Zeon, Salomón, Merlin… Podría reírse en frente de todos y cada uno de ellos, pues él lo había conseguido, a diferencia del resto.
-I knew you’d come to your senses -habló el Dios, alzando un poco la barbilla para ver a Sanders. Él también hablaba un poco más fuerte para ser oído por sobre los festejos de Zeus.
-I wish I didn’t have to -dijo Zane cuando se dio la vuelta para enfrentar al Dios -But you took my son. I have no choice -aclaró que no estaba haciendo aquello porque él hubiese jugado limpio. Que le quedase claro -This is what I’m ready to do. You give me back my son.. And you leave him with my friends. Iris, Riley, Alex and Robert. You can leave him in the house, they will hear from him and take him. And you won’t try to hunt my friends no more. None of them. In exchange… -inspiró profundamente -You have me. No tricks. No easy way out. You have me… Forever. I won’t alter your precious balance no more. But you let the ones that are already here stay, because they have nowhere else to go -hizo una pausa, descruzándose de brazos -Do we have a deal?
Una ceja de Hermes se alzó por sobre la otra, y su sonrisa cínica apareció sin más. Parecía estar leyendo entre líneas, intentando buscar algo que estuviera fuera de lugar para echárselo en cara a Sanders. Buscaba la trampa, ¿dónde estaba la trampa?
Sabía que tenía que haber una, pero no la había; simplemente estaba rindiéndose en pos de proteger a los que quería. Tan… Sanders.
-I don’t know -se llevó una mano al mentón Hermes-. Do we?
Zane bajó un instante la mirada. Solo uno.
-And one more thing -si, tenía algo que añadir; entregarse merecía mucho más que lo que estaba pidiendo a cambio, algo más -You.. took my boyfriend memories. Give them back. My son needs his father.
Y ella necesitaba que Philipp la recordara. Egoísta, probablemente, pues él la perdería a ella. Pero tendría a Thunder, que fue a lo primero que ella intentó aferrarse cuando le perdió a él. La prueba de que se habían querido, y de que nada de lo que habían vivido había sido un sueño.
-If you do all that for me, I’ll be on my knees -tensó la mandíbula.
Irónico. Años escondiendo un libro del infierno, de Salomon, de su propia hija. Años sobreviviendo y aguantando lo insoportable, para acabar cayendo frente a un Dios que ni si quiera tenía un papel relevante en aquella historia.
El Dios entrecerró los ojos, pero no dejó de sonreír.
-I’ll give your son to Stevens, Drack and Landon, that for sure -asintió con la cabeza, pensativo-. But if you want your fiancé’s memories back… -ladeó la cabeza, se encogió de hombros e hizo una mueca con sus labios-. The boy, Clermont; his life, for Wade’s memories.
Inmediatamente Zane Sanders cerró los ojos. Hijo de puta, eso era. Un hijo de puta, y le daba igual qué dios allí arriba la escuchase pensar aquello.
Sonrió con tristeza.
-Go to hell -soltó, abriendo los ojos para ver a los del Dios -My son safe. Those people safe. In exchange, me. Thats all.
-That’s all? -inquirió, momentáneamente decepcionado-. C’mon, Sanders… You really are gonna fight this ‘till the end, won’t you? Just to give your friend a shot with that stupid guy with the strange hair? -alzó las cejas, sorprendido-. You are dying a hero, aren’t you? Trying to save them all but yourself, even when you know… -dio un paso y luego otro hacia ella-. Even when you know that your heart doesn’t want that -soltó una carcajada baja.
Valió la pena intentarlo; pretender romperla a último momento, hacerla quebrarse por completo, mostrarle a ella misma que, al final, había sido nada más ni nada menos que la egoísta que siempre había dicho no ser. Hubiera sido divertido verla poner fin a la vida de Clermont para que Wade la recordase; un acto para nada heróico ni desinteresado. Pero bueno, había cosas que no podían romperse y ya.
-You’ll be locked up in a cell, in a place where no human, demon, creature or escence you know has ever been to. You might be there for an eternity, or just long enought to let the humans fight for their own cause. They are gonna be the only ones responsable for whatever happens to them.
Extendió una mano hacia Zane.
-Do we have a deal? -y esperó. Esperó para sellar el trato a su manera.
-Can I see my son one last time before you bring him back? -dijo mientras veía la mano del dios. Esperaría a la respuesta antes de estrecharle la mano, intentando que la idea de pasar el resto de la eternidad en una celda no la alentase a dar un paso atrás. No lo haría, eso ella ya lo sabía, muy en el fondo.
Hermes rodó los ojos, mantuvo la mano firme y negó con la cabeza.
-Don’t tempt your luck, Zane Sanders -fue lo único que dijo a modo de respuesta.
-You’re all the same -siseó.
¿A qué se refería? Se refería a lo evidente. ¿Por qué defender a la raza humana? Porque habían seres humanos por los que valía la pena morir. ¿Pero Dioses? ¿Ángeles? No había ni uno solo por el que ella pudiese poner la mano en el fuego. Su sed de poder no tenía límites, y su ego iba más allá de todos los mundos habidos y por haber. Lástima, de haber tenido más tiempo, y solucionado el problema A que era indudablemente Salomon, se hubiese puesto manos a la obra con el problema B, que eran todos esos hijos de perra con sangre divina que hacían y deshacían a su antojo.
Cinco años y cuarenta y siete días sin ver a Thunder. Y cuando por fin pudo abrazarlo, se lo habían quitado. Como se le encogía el pecho era humano, y dolía.
Miró otra vez la mano de Hermes, y sin nada más que decir, se la estrechó.
El Dios tomó la mano de Sanders con fuerza, pues ahora ella no podría retractarse ni aunque quisiera; seriamente dudaba que fuera a hacerlo, pero siempre quedaba la posibilidad.
Cuando él separó los labios y se acercó a Sanders, se detuvo cerca de ella, y tomó una gran bocanada de aire. Al mismo tiempo que lo hacía, una luz blanca pasó de un cuerpo a otro, mudándose del de Zane para ser absorbido por el de Hermes, quien lo aceptó con los brazos abiertos y una sonrisa de lado a lado en su rostro.
Todo lo que era, su fuerza, su magia, su poder, desapareciendo de su cuerpo, momentáneamente apareciéndose en el del Dios, hasta que éste encontrara un recipiente mágico lo suficientemente poderoso e importante como para colocarlo todo. Lo único que quedó en Zane Sanders fueron recuerdos, sentimientos, y su inmortalidad; aquella que la haría seguir viviendo hasta que su condena hubiera llegado a su fin.
Pero sería un recipiente vacío, lleno de nada y, al mismo tiempo, lleno de todo; pues el tormento la acompañaría por todo el tiempo que durase la lucha entre Salomón y la raza humana.
Y la inmortal, pues seguía siéndolo, alzó la mirada y dio gracias que aún estaba sosteniendo la mano de Hermes, pues de no ser así estaba segura de que se hubiese desplomado. Se sentía como si hubiese perdido una parte suya, una muy íntima, una que le daba la chispa que siempre necesitaba para seguir. Su esencia. Quién era.
Y podía hacer dos cosas, poner cara de culo y darle en el gusto al dios, o sonreír de lado y soltar un comentario propio de ella. E hizo lo segundo.
-Look at you. You’ve got a woman inside, that explains much your gay suitcase -hizo una pausa y se enserió -Now, my son.
Él apretó los labios, aunque la sonrisa persistía. Podía decir todo lo que quisiera, pero él había ganado de todas formas, y ningún comentario sarcástico iba a quitarle eso; ella lo sabía.
-Three, two, one -chasqueó la lengua-. He’s safe and sound with those people you insist on calling your friends -ladeó la cabeza, pero no soltó la mano de Sanders, y se aseguró de que ella no lo hiciera por él tampoco-. Say goodbye to your planet, little mesiah; next time you come around… Let’s say it won’t be as pretty.
Y la joven de ojos zafiro tragó saliva, pero no dejó de sonreír tampoco.
-Just take me wherever we go, dumbass.
Pero interiormente lo hizo. Dijo adiós, a diferencia de lo que le había prometido a sus amigas. Ella sabía que probablemente, no volviese a verlas nunca más. Y le dolía haberles mentido, pero lo superarían. Porque eran Riley e Iris, y podían vivir sin ella.
-You are such a sweetheart -ironizó el Dios antes de rodar los ojos.
La lluvia ya había desaparecido por completo cuando ellos también lo hicieron, y ahí no hubo ni rastros de ellos, como si nunca hubieran estado en ese lugar. ¿Sería como si nunca hubiera existido Sanders? Quizás no al principio, la llorarían y la extrañarían sus amigos, e incluso sus enemigos querrían tenerla de vuelta para joderla una vez más; la inalcanzable búsqueda del Libro, la ayuda que dejaría de brindarle a los que realmente lo necesitaran…
Pero, eventualmente, eso dejaría de pasar. Las heridas cerrarían, y quienes la recordaban quizás no dejarían de hacerlo, pero sí la habrían dejado atrás. Porque ese es el mayor mérito de la raza humana: la capacidad de adaptación, aquella que sólo funciona gracias al tiempo.
El tiempo sanaría todas las heridas, y como Sanders de eso tenía mucho, cuando volviera todo sería distinto, porque el tiempo se habría hecho bien su trabajo.
Soundtrack: Losing your memory -Ryan Star
SACRED BLOOD | SEASON THREE

CHAPTER X- I THOUGHT IT WOULD BE SAFEST
Justo antes de quedarse sin aire, al límite de perecer, Riley abrió los ojos abruptamente y la violencia del despertar también sacudió su cuerpo, pues por un momento pareció no saber dónde se encontraba, al dejar las manos sobre la guantera para amortiguar una caída hacia un vacío, aunque ni una cosa ni la otra fuesen a suceder, ni fuese real.
El coche, la oscuridad de la noche, la carretera. Maldita sea, se dijo. Solo había sido una pesadilla. Y se maldijo porque sabía que Iris iba al volante, y que tendría que tragarse un interrogatorio; o no. A veces no se hacían preguntas, a veces la respuesta era obvia a la pregunta del millón. ¿Estás bien?, ninguna lo estaba al cien por cien.
Pasándose la mano por el pelo miró a su amiga de reojo y arrugó la nariz. La bolsa de gominolas estaba vacía entre el cambia marchas y el cenicero.
-Great -susurró molesta aunque con una media sonrisa -‘Cause I didn’t want to eat none -acusó sarcástica, ahora frotándose la cara con ambas manos.
Era de noche, avanzaban metros ganando visibilidad con las luces largas. Raramente había algún coche en las carreteras, la gente no estaba lo suficientemente demente para echarse un viaje.
Miró la hora en el reloj digital del panel dónde también estaba el cuentakilómetros. Eran las dos de la madrugada. Miró hacia el retrovisor, para comprobar que Alexander les seguía de cerca. Si, allí estaba la motocicleta y su amigo conduciéndola.
Volvió a sentarse correctamente y le faltó tiempo para buscar el paquete de cigarrillos.
Johanna frunció el ceño ante lo dicho por Riley. ¿Qué quería una? Demasiado tarde.
-Sorry not sorry, bitch –miró de reojo a su amiga-. You were too busy having a nightmare, so I had to bring the candies down –sonrió de medio lado sin ganas, y también vio por el espejo retrovisor a quien las seguía; sí, le echaba un ojo a cada rato, y siempre que lo hacía se maldecía por dentro. Tenía que dejar de cuidar de Alexander como si fuera un maldito niño.
La de nuevo rubia tomó una bocanada de aire, dejó su codo izquierdo en el pequeño apoye que tenía la puerta, y se dejó caer la cabeza sobre su mano, con los ojos fijos en la carretera. Esperó un par de segundos, incluso los contó; treinta y dos segundos, y no logró aguantar más.
-So –rompió el silencio, despegando la cabeza de su mano, y volviendo a erguirse. Si, eso de fingir una pose tranquila no le daba nunca resultado, porque ella nunca había sido y nunca sería una persona calma, sino más bien todo lo contrario-. What were you falling off? –inquirió, con las pocas vueltas de siempre.
-Rainbows and Darth Vader -contestó con el cigarrillo ya entre los labios Riley, pero fue entonces cuando dio llama al zippo y se lo encendió. Esperó a echar el humo para volver a hablar -I know, weird mix, don’t try to understand my thoughts, you would probably die in headache.
Miró por su ventana; campo, eso era todo lo que veía. Y hacia un buen rato que no pasaban ningún cartel para contar el kilómetro, o anunciando alguna estación de servicio.
-We should get some sleep. All of us, not only me. We’re… like two days from Baltimore? Before you punch me in the face, all I’m saying is you need to sleep too, and we should make sure we know what we’re looking for. The man Alex says Zane told him has the famous book, we don’t know anything about him. Call me a crazy, but I’d like to check him out before we get some tea from him. Just in case he’s a dangerous guy and he decides we’re the enemy and try to kill us, lately I’m not lucky at surviving and I’d like to help the tears and sorrow shit for once.
La rubia bostezó; más bien fingió estar haciéndolo.
-You talk too much -le dijo, en serio como siempre, aunque había alguna pizca de broma por ahí, en algún lugar de esa frase-. I’m fine, Alex looks fine -miró por el retrovisor; no estaba muy segura, la cara de Alex siempre era bastante difícil de leer, porque siempre parecía estar bien; al menos no parecía cansado, o como fuera-. Zane trusted us with this, right? That means there’s no actual danger, or she wouldn’t have send us, which is kind of disappointing, but… -frunció el ceño y arrugó la nariz-. All I’m saying is that we can do this without crushing on any motel.
Sí… Había sonado convincente, ¿no? Había dado excusas reales, y convincentes incluso. Pero la verdadera, el motivo real por el cual no quería detenerse en ningún hotel, era porque no tenía buena experiencia con ellos.
Riley había muerto en uno, en manos de Zeon. Robert había muerto hacía menos de una semana, en manos de no sabía quién.
No, nada de moteles.
-Did you think that maybe, you smartass, Zane gave let us do this because she wanted us out and far like, really far? -contestó Riley, con las cejas notablemente enarcadas. Vamos, Zane no era de dejarlas ir solas fuese o no importante la misión. Esa hija de puta escondía algo, y nada tenía que ver probablemente con ese libro, y si tenía aloguna relación, la parte que ella haría sería la complicada y seguramente la que más acción tendría. Les había dejado “el papeleo”, por así decirlo.
-Fine -siseó, aceptando el no detenerse -But if we’re not sleeping in any motel, at least let it be me who drives for a while. You are not fine and I am taking none of your shit today Drack. I am done leting you take care of me, It’s my turn now. So we can do this the good way or the bad way, and the bad way means my little but, believe me, heavy ass on your legs while my hands try to get the damn wheel.
-Did you think that maybe, you smartass, Zane let us do this because she wanted us out and far like, really far? -contestó Riley, con las cejas notablemente enarcadas. Vamos, Zane no era de dejarlas ir solas fuese o no importante la misión. Esa hija de puta escondía algo, y nada tenía que ver probablemente con ese libro, y si tenía aloguna relación, la parte que ella haría sería la complicada y seguramente la que más acción tendría. Les había dejado “el papeleo”, por así decirlo.
-Fine -siseó, aceptando el no detenerse -But if we’re not sleeping in any motel, at least let it be me who drives for a while. You are not fine and I am taking none of your shit today Drack. I am done leting you take care of me, It’s my turn now. So we can do this the good way or the bad way, and the bad way means my little but, believe me, heavy ass on your face while my hands try to get the damn wheel. “You’re not that crazy” -añadió intentando imitar la voz y tono de Iris -DAMN I AM.
-Ok, you got it, you are crazy, that’s what you wanted me to say? -inquirió Johanna con un tono de voz bastante monótono.
Puso las balizas del coche, para indicarle a quien venía detrás suyo que iban a detenerse, y fue reduciendo la velocidad hasta que se estacionó en la banquina. Llevó una mano a su puerta para abrirla, pero antes de hacerlo, giró la cabeza, y miró a su compañera.
-I’m just gonna say one thing, ok? -frunció el ceño, y clavó sus ojos en los de su amiga-. As far as I can remember, you have died more times than I can even count, so, once again, sorry not sorry, bitch! Your ass is always getting all the shots, and while you are somewhere I don’t even now where but… you know, wherever you go when you die… I stayed here, Riley. Every single time you died -la fulminó con la mirada-. So yeah, I will take care of you, because I know how it feels like to loose you, and I don’t want that to happen again.
Asintió con la cabeza, la giró hacia su puerta, y suspiró.
-There, said it. Now I’m going back to being me, and not telling shit about anything, thank you very much for your time.
Abrió la puerta, se bajó, y se tomó un momento para rodear el coche, con sus ojos fijos en la negrura de la noche.
Estaba podrida del complejo de héroe de los Stevens.
Bueno, después de todo lo dicho por Iris la cara que se le quedó a Riley debería resultar obvia. No estaba pálida, ni se había quedado helada, al menos no en el mal sentido de la palabra.
Cuando Johanna salió finalmente del coche, la joven alzó un dedo y separó los labios para mediar palabra, pero no lo hizo, no al momento. Arrugó la frente.
-I’m guessing this is why women shouldn’t drive -murmuró -What does a girl have to do to have the damn wheel? -y resoplando, abrió su puerta y bajó del vehículo.
Alexander Landon detuvo la motocicleta detrás de ellas, y se sacaba el casco ahora. Alzó la voz.
-Is everything okay?
Riley negó. Se cruzó con Iris en el rodeo del coche para intercambiar asientos.
-Iris is taking none of my shit -explicó.
-Are you fighting? -indagó con cierta resignación el rubio.
-I don’t know. Are we? -preguntó con ironía Riley a su amiga -You stop there -la detuvo, dejando una mano entre su pecho y su hombro -What you said is just shit. Okay? I know how it feels too. Maybe… You can’t think about it right now but I remember losing you more than just once. I’ve been there, done that and I definetly rather die than stay missing someone I love. Feeling guilty and fighting the damn dark hole inside. So I’m asking you, please… Let’s just -abrió los brazos -I don’t know. Be fair to each other in this. You watch my back, I watch yours. I know I fucked things up by leaving you so many times, but I didn’t mean to. I always wanted to stay.
Johanna apretó los dientes y rodó los ojos. ¿En serio? ¿En serio iban a hacer eso, y encima con público? Asintió con la cabeza, como si estuviera aceptando el reto; se cruzó de brazos, y frunció el ceño de nuevo.
-Maybe it’s not about you, Riley. -Quiso bajar la voz, para que sólo ella la oyera, pero si lo hubiera hecho entonces lo que decía hubiera perdido relevancia e ímpetu, así que se mantuvo firme; estaba cansada de flaquear, también de eso-. It’s not about just losing you, ok? It’s about losing everybody. It’s about watching you die, watching Christopher die, watching Zane die, -rió, pero fue una risa rota, una cargada de angustia, e ironía al mismo tiempo-. I even thought for a moment Alex have died that day he left us… And why did he left? -señaló al aludido-. Because you were dead!
Rió de nuevo.
-So… I’m guess what I’m saying is that… Back off, ok? If I want to drive all night long, non-sleeping, it’s my stupid way to proof that I care, ok? And… -se quedó con los labios separados, pero no dijo nada-. Just let me fucking drive, and stop complaining about it, cuz I ain’t sleeping.
No iba a dormir, porque la última vez que había descansado había sido en casa de Zane, cuando no había tomado real consciencia del último ser al que había perdido. Ahora cada vez que cerraba los ojos, recordaba a Robert; y a su madre, y a su puta dimensión.
No iba a dormir, no iba a hacerlo.
-This is gonna end bad -se dijo Alex a si mismo. Y además pensó que quizá duraría lo suficiente para poder fumarse un cigarrillo. Sacó la cajilla y se lo encendió.
-About me -repitió Riley -You think I’m that self-centered and selfish? I know what this is about Iris. I’m just trying to not say his name, because I know how bad it hurts. I’m trying to prove I’m here, and not to back off everytime you show your teeth and claws. When someone’s freaking broken it’s supposed to be another one half broken at least to take the wheel. And that’s me now, right now, I am the one who’s supposed to bring you up. Hold you, punch you in the face, stay awake all night until you get some sleep and get all your damn painful words. That’s what I have to do, at least I think I have to. And the way I care for you and the way I loved you since I was four fucking years old worked quite good once, I won’t change my manner now. You may be able to stay awake tonight… And tomorrow night, and after tomorrow night but eventually you will freaking die in distress and get some rest. And I’m gonna be there when that happens, and give you three sleeping pills to get you sleep just a little bit longer.
-But I don’t want it! -casi chilló Drack, encogiéndose de hombros, y dando un paso hacia atrás, pero sin dejar de ver a Riley-. I don’t want you to treat me differently, Riley! I don’t want the pitty and lame conversation about cheering me up; I don’t want you to be a freaking shoulder to cry on, cuz I don’t wanna freaking cry! So suck it up, and let’s just pretend, ok? Could you do that for me? Pretend you are fine about losing everybody; and I’ll do the same, and that’s how we move foward and not backwards. Because you trying to help me… isn’t helping -se encogió de hombros de nuevo-. If I ask you what the hell you dream, you tell me what the hell you dream! Don’t mention rainbows and those characters I don’t even know, ok?
Era contradictorio, lo sabía. Quería fingir que todo estaba bien, y al mismo tiempo quería saber cuando algo estaba mal.
-I’m sorry, I know this is nonsense -negó con la cabeza, y se cruzó de brazos-. I… We need to move on; we need to focus on the damn job, and stop fucking thinking -se llevó el pulgar a la frente, rascándose con nerviosismo-. You have a hell of a future, and so do I; so let’s just… -levantó las manos extendidas a ambos lados de su cuerpo-. Let’s just not talk about it, ok?
Si no lo hablabas, el problema no estaba. Tenía que convencerse de eso.
El monólogo que contestase al monólogo de Iris no llegó. Corría una brisa fresca en aquél tramo prácticamente abandonado de carretera, y si había prueba de que Riley seguía allí era solo porque esa ligera ventolera le revolvía el pelo que llevaba semiatado.
Iris se equivocaba. El problema no desaparecía si dejabas de hablarlo, nada desaparecía. Ella lo había intentado. Y se suponía, daba por hecho que se suponía que los amigos no hacían lo que se les pedía como si la voluntad del otro fuese la voluntad de dios. No, no funcionaba asi. Se suponía que ella debía abrirle los ojos e insistir, y aunque se rompiese más eventualmente sanaría, lo suficiente para seguir adelante. Cuando alguien está mal, cerrado en banda y no puede ver nada más que su dolor y la basura que le rodea no le escuchas. Si dice blanco, haces negro, y si dice café le das cocacola. Porque no se trataba de lo que Iris quería, se trataba de lo que necesitaba. Y ella no sabía lo que necesitaba en aquél momento; a veces, ni si quiera Riley lo sabía.
-Fine -contestó tras largos y eternos segundos -Fine -volvió a decir, bajando la voz y pasándose la mano por el pelo. Quería hacerle frente y decirle que ella no había tenido ninguna culpa de que Zeon la atacara, no había tenido culpa de que Alex se entregara a cambio, ni de que los Soul fuesen a por ella y volviesen a llevársela. A ella no le había gustado el paseo ni el agujero en su pecho, ni sentirse culpable por lo que Alex había hecho. Ya tenía suficiente lidiando ella con su conciencia, no necesitaba otra. Se dio la vuelta y volvió hacia la puerta por la que había salido, el de acompañante.
-Come on girls.. -llamó Alex, angustiado por la situación. Ellas eran fuertes, nunca había visto una amistad así, no podían hacerse eso -Riley -la llamó a ella porque fue la primera en meterse en el coche y porque en parte quería decirle él mismo que no la culpaba de nada.
-We’re driving straight to Baltimore.
Que creyese Iris que había bajado los brazos; que lo hiciese.
Daba lo mismo, pues no lo había hecho, ni lo haría.
La rubia se quedó parada donde estaba, mirando por el rabillo del ojo a Riley adentrarse al coche. Aún estaba cruzada de brazos cuando las comisuras de sus labios se alzaron apenas, en una especie de sonrisa triste; tiró la cabeza apenas hacia atrás, para ver el cielo que tenían sobre ellos, y parpadeó varias veces, intentando hacerse a la idea de
que, en algún lugar, habría alguien viendo las mismas estrellas, pero sin sentirse miserable, sino todo lo contrario. Alguien tenía que estar disfrutando de ese momento, alguien que no fuera ella. Tenía que quedar alguien, ¿no?
Volvió la mirada al frente, le dio una patadita al piso y se puso en marcha, dirigiéndose
hacia el coche, cuando sus pensamientos la llevaron a imaginarse que Robert podía estar mirándola desde el cielo. ¿Qué clase de pensamiento estúpido era ese? Él no estaba en el cielo, porque volvería. Volvería como había hecho Riley, como había hecho Zane; y ella misma se pondría en eso cuando acabaran con el trabajo que ésta última les había dado.
-I didn’t mean to hurt you –fue lo único que le dijo a Riley antes de encender el coche y ponerse en marcha una vez más.
Pero ya estaba. Nada de lo que dijera iba a cambiar las cosas, así que no hizo más que apretar los labios, fijar los ojos en el frente, y seguir conduciendo. No estaba de humor para la psicología barata.
-It’s okay -contestó Riley a las disculpas de su amiga, buscando la bolsa negra a sus pies. La levantó dejándola sobre sus piernas y sacó el portátil, y como solo necesitaba eso volvió a dejar la bolsa negra y acomodó la laptop en su regazo. No estaba apagada, solo hivernando, así que en seguida la pantalla mostró el escritorio.
Abrió google maps y mientras la página cargaba volvió a ver por el retrovisor, asegurándose que Alexander las seguía una vez mas. Efectivamente, había quedado algo rezagado pues ellas habían arrancado primero, pero no tardaría en alcanzarlas.
-So there are two men named Frederick Jills in Baltimore -habló unos instantes más tarde -One works or should I better say worked in a bank. No signs of book collector and so we have this other guy. A baker according to the FBI, no record about violence, but he did stole a book from an old man house two years ago. An old classic version of Tin man.
Johanna arrugó la nariz. ¿Tin man? ¿Quién mierda…? Hizo caso omiso a eso; ya había dicho muchas veces que no entendía ese tipo de comparaciones, aunque a veces los nombres le resultaran divertidos.
-Well, I guess that’s our guy -asintió con la cabeza levemente, miró por el retrovisor para comprobar que Alexander estuviera detrás de ellas, luego de reojo a Riley por un momento, y fijó la vista
en el frente una vez más-. Who the hell gets caught while stealing a book? –inquirió, frunciendo el ceño. Era un idiota bien grande.
¿Pero por qué las autoridades iban a preocuparse por un simple libro? Claro, no era un simple libro, ¿pero qué sabían ellos? Evidentemente era uno de los muy importantes,
antiguos y de colección. Sí… De ser un libro cualquiera, Zane lo hubiera conseguido ya; era obvio.
-What else? –inquirió Johanna, intentando que sus pensamientos no se fueran por las ramas. Al menos no tanto.
-Nothing -se encogió de hombros, realmente no había mucho más a destacar. No tenía más antecedentes que aquél -I don’t know, if this is the guy who has Zane’s book it should be an easy job. I mean look at him -giró la pantalla para que Iris pudiese ver la foto. Un hombre de tez pálida, poco pelo, gafas de cristal redondo -The 6 years old version of myself is more scary than this guy. There has to be something else -se dijo a si misma, negando y dándole vueltas a la cabeza -But I can’t see what right now.
Definitivamente Zane no les había contado todo. Ella les había dado el dato de quién tenía el libro. ¿Sabría ella qué clase de persona era? Ella misma podría haberse teletrasportado y tomado ese libro sin malgastar energía. ¿Por qué hacerles a ellos cruzar medio país para llegar hasta Baltimore a llamar a la puerta de un panadero?
-I don’t know… -dijo Johanna, quien había visto de reojo al tipo y había visto algo que no le gustaba.
Ella era desconfiada la mayoría del tiempo, era verdad eso; pero había aprendido con el tiempo que cuando algo le llamaba la atención o no terminaba de cerrarle, era por algo. Así que la etiqueta de paranoica no le importaba en lo más mínimo.
-I don’t like him –le comentó a Riley, viéndola por el rabillo del ojo por un instante-. I mean look at him –señaló la pantalla con la cabeza-. That guy doesn’t look like a thief; and he certainly doesn’t look like a collectionist –apretó la mandíbula, y repasó la imagen mental del tipo-. I mean just look at him. The glasses, those eyes saying “I’m as dumb as shit”, and that face… God, he looks stupid –frunció el ceño-. He hides something. He wouldn’t be stealing books if he were baker only.
Y en cuanto a Zane… Prefería pensar que le había asignado esa tarea a Alexander, y ellas simplemente se habían colado sin más; no que había sido todo un plan de ella, porque la última vez que había pensado demasiado, las cosas habían terminado mal. Zane tendría sus razones, acertadas o no, y sólo le quedaba confiar en ella.
-Yeah you’re right -pensó mejor Riley. Si, definitivamente algo tenía que haber detrás de esa expresión de santo. Cerró la laptop una vez copió la dirección en el smartphone y se dedicó entonces a añadirla en la aplicación del gps. Miró a Iris de reojo, pero no dijo nada. Nada que quisiese decir, intentaría cumplir sus deseos y no entrar en temas de psicología.
SACRED BLOOD | SEASON THREE

And if I only could,
Make a deal with God,
And get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
Be running up that building.

(…) Oh, cierto. Había algo que él quería recordarme, por lo que me concentré en él y dejé mis pensamientos de lado.
Ahora me miraba fijamente a los ojos, tanto como yo a él. Agachó la cabeza y se acercó a mí, pero yo supe que sólo lo hacía para que nadie se enterase de lo que iba a decirme, porque incluso ante esa cercanía, mantuvo una distancia considerable. Siempre odié cuando hacía eso, porque me daban ganas de saltarle encima y besarlo mientras me abrazaba.
Me rendí ante esa idea, y lo abracé yo misma, sin que me importara qué era lo que él tenía para decirme. No lloré, pero cerré los ojos con fuerza y le pedí que me tranquilizara por última vez, y eso hizo. Sentí cómo su manto invisible de calma se hacía de mí, y me pareció que ya estaba lista para irme y dejarlo atrás.
Él se separó de mí y pensé que iba a hablarme, así que yo lo miré con los labios apenas alzados, como hacía cuando atisbaba a sonreír, pero entonces alguien me llamó, de nuevo a mis espaldas, y yo tuve que contestar, porque era uno de los guardias.
-Es hora. –Dijo en general, a todos los presentes en la habitación.
-Me saludas a Charlie y a tus padres eh –le pedí a Robb, él se me quedó mirando, y tuve a mi madre abrazándome en menos de lo que pude sonreírle de nuevo.
-Shoot straight –me dijo mi amigo, y lo miré por encima del hombro de mi madre. Creí que iba a arrancarme la cabeza con la fuerza con la que me abrazaba, pero gracias al cielo no lo hizo.
Asentí como pude, y esa fue la última vez que vi a Robert.(…)

“At some point, you have to stop running and turn around and face whoever wants you dead.The hard thing is finding the courage to do it.”